Distancia entre las dos cámaras de 3D — imita la separación de los ojos humanos. Mayor distancia = mayor paralaje, menor = más sutil y cómodo.
Al filmar con cámaras 3D, la profundidad espacial que se genera depende de la distancia entre las dos lentes, conocida como distancia interpupilar. Esto funciona de manera similar a nuestra visión biológica: cuanto más separadas estén tus ojos, mejor podrás evaluar las distancias. Una cámara 3D simula precisamente esto, y aquí es donde se vuelve crítico para tu narrativa.
En la práctica, esto significa que una distancia interpupilar pequeña (aproximadamente 6-7 cm, similar a la anatomía humana) crea una profundidad sutil y natural. Esto funciona de maravilla para dramas, diálogos, retratos, todo aquello donde no se quiera abrumar al espectador. Si aumentas la distancia a 15, 20 o 30 cm, el efecto estereoscópico crece exponencialmente. Los objetos parecen salir disparados de la pantalla, la separación espacial se vuelve agresiva. Esto puede ser perfecto para acción, grandes paisajes, espectáculos. En Avatar, por ejemplo, los equipos de Cameron utilizaron conscientemente distancias variables para intensificar las escenas de lucha.
El inconveniente: una distancia interpupilar demasiado grande puede provocar rápidamente incomodidad visual. Los espectadores tienen que esforzar demasiado la vista para fusionar la imagen. Esto se llama conflicto de vergencia, y es una razón común por la que el público abandona el cine después de 20 minutos. Por lo tanto, debes pensar tácticamente: ¿qué efecto emocional o narrativo necesitas? Para acciones más cercanas (primeros planos, interiores), trabaja más cerca de la geometría humana natural. Para escenas lejanas o perspectivas extremas, puedes arriesgarte con distancias mayores.
En la práctica, en el set tienes dos opciones: o trabajas con un rig estéreo configurado de forma fija (ambas cámaras montadas rígidamente a una distancia fija), o utilizas sistemas variables que te permiten ajustar entre tomas. Los rigs 3D digitales modernos incluso permiten ajustes en postproducción, una ventaja que la estereoscopía clásica no tenía. Sin embargo, asegúrate de que tu distancia de convergencia (el punto donde ambas imágenes se unen) armonice con tu distancia interpupilar. Una gran distancia con una convergencia incorrecta se convertirá rápidamente en una trampa para la incomodidad del espectador.