Doble exposición — una imagen expuesta sobre otra, lograda transportando película múltiples veces o composición digital. Clásica para flashbacks.
Doble exposición — dos o más imágenes se superponen en el mismo material fílmico o en la composición digital. En el set o en la sala de montaje, esto crea un efecto translúcido, a menudo fantasmal, que visualiza pensamientos, recuerdos o una presencia sobrenatural. Clásicamente, esto se lograba en 35 mm o 16 mm rebobinando la película después de la primera exposición y volviendo a exponerla, una técnica que implicaba fuentes de error, pero que precisamente por eso tenía un carácter auténtico. Hoy en día, esto funciona digitalmente mediante una simple superposición de canal alfa, pero a menudo pierde esa crudeza visual.
El desafío práctico en el procedimiento analógico residía en el cálculo de la exposición: si se exponían ambas tomas con exposición normal, la imagen se sobreexponía. Había que subexponer cada toma, a menudo en media o una parada de diafragma, para evitar la sobreexposición. El aspecto de cuarto oscuro resultante creaba una imagen fantasmal característica y ligeramente pálida. Las cámaras modernas con sensores multicapa permiten hoy un mejor control, pero el efecto resulta estéril si no se añade conscientemente un efecto de fundido o grano.
En la sala de montaje, se trabaja con fundidos cruzados o fotogramas clave para controlar la visibilidad de la segunda imagen. Un flashback clásico: el actor está en primer plano, detrás de él se materializa la escena del recuerdo con una opacidad del 40-60% — deslavada, poco clara, espacialmente ilimitada. La señal para el público es inequívoca: esto no es presente, sino memoria o sueño. Por otro lado, las imágenes fantasmales demasiado transparentes hoy en día parecen descuidadas. Los profesionales prefieren trabajar con desenfoque, un ligero desplazamiento de color o una viñeta para dar profundidad al efecto.
El efecto fantasma debe distinguirse de la pantalla dividida (separación espacial) o de transiciones puras como los fundidos. Una imagen fantasma *superpone* espacialmente — ambas imágenes comparten el mismo encuadre y se fusionan. Esto crea el efecto: una colisión de dos planos temporales o realidades. Indispensable en el cine de terror o fantasía. En el drama, más bien un recurso estilístico para la poesía, no para la claridad psicológica — para eso, los cortes y el diseño de sonido son más honestos.