El mundo narrativo del filme — todo lo que los personajes pueden percibir y experimentar. Diferencia clave entre realidad fílmica y perspectiva del espectador.
La propia realidad de la película, eso es la diegesis. No lo que vemos como espectadores, sino lo que existe en el mundo de la película. La frontera entre lo diegético y lo extradiegético se vuelve relevante en el plató y en el montaje cada día, porque determina lo que parece narrativamente creíble y lo que no.
En concreto: una conversación telefónica que mantiene el protagonista, es diegética. La música que oímos, pero que el personaje no oye, es extradiegética (score). Una radio que suena de fondo es diegética, porque los personajes la oyen. Ahí reside el poder práctico del concepto. Como director de fotografía o montador, decides constantemente si un sonido, una imagen, una información pertenece al personaje o solo a nosotros. Esta decisión estructura la cercanía emocional con la historia.
En el plató, esto significa: si el personaje lee una carta, vemos su reacción (relevante diegéticamente). Si oímos el texto de la carta como voz en off, pero el personaje la lee en silencio, es una estrategia de "voz fuera" que rompe deliberadamente la perspectiva diegética. Los flashbacks a menudo funcionan de forma extradiegética: el personaje no recuerda conscientemente, lo vemos para entender el contexto. En el montaje, esta arquitectura se hace visible. Un corte abrupto en la realidad diegética resulta perturbador; como salto mental (marcado como extradiegético) se convierte en una técnica narrativa.
Los casos límite son interesantes: una conversación telefónica en la que solo oímos una parte, ¿es diegética o no? Técnicamente sí (el personaje oye la otra parte), pero dramatúrgicamente trabajamos con la incompletitud. En el caso de metraje encontrado o películas grabadas con móvil, la pregunta se agudiza: la cámara es parte de la realidad diegética, no está fuera. Esto cambia cada decisión: el encuadre, el enfoque, incluso el grano y el movimiento deben permanecer lógicos.
Quien no respeta la diegesis, irrita. Un corte que se pretende invisible no debe romper lo que el personaje puede saber. Una música que pretende ser emotiva necesita una clara señalización: ¿proviene de fuera o es parte del mundo? El mejor uso reside en jugar conscientemente con ambos espacios: el personaje experimenta una cosa, nosotros entendemos otra. Ahí es donde la narración cinematográfica encuentra su fuerza.