Lámpara italiana Griffon con reflector — luz HMI blanca fría, clásica en cine europeo desde los 70. Compacta, confiable, menor consumo que Fresnel.
La Derussa fue durante mucho tiempo el caballo de batalla en las producciones europeas: una luminaria italiana HMI tipo griffon que se convirtió en estándar a partir de los años 70 porque hacía lo correcto en el momento adecuado. Compacta, luz blanco frío, consumía mucha menos energía que los colosos Fresnel de la época. La metías en la furgoneta, la montabas y funcionaba. Sin sorpresas. Esa fue la razón de su éxito, no por sus características espectaculares, sino por su fiabilidad y practicidad.
La construcción del reflector de la Derussa permitía un diseño enfocable y relativamente compacto. El principio del quemador HMI proporcionaba desde el principio esa temperatura de color fría, similar a la luz diurna (alrededor de 5600 K), que armonizaba perfectamente al filmar con película de luz diurna o, más tarde, con sensores digitales. A diferencia de las luminarias basadas en tungsteno, donde tenías que conseguir el balance de color mediante geles y difusión, la Derussa era una base sencilla. Podías mezclarla directamente con la luz de ventana o con contraluz HMI sin tener que complicarte mucho.
En el set, la diferencia se notaba especialmente en las jornadas de rodaje más largas. Una Derussa de 4K o 6K consumía significativamente menos energía que una instalación Fresnel de potencia similar, lo que compensaba en rodajes en exteriores donde la capacidad del generador era limitada. La generación de calor era moderada, lo que era relevante en configuraciones de iluminación en espacios reducidos. Los directores de fotografía apreciaban la relativa ausencia de parpadeo de la tecnología HMI (si el balastro era correcto), lo que podía ser crítico a altas velocidades de fotogramas.
Hoy en día, las luminarias Derussa son menos comunes en producciones más recientes; los paneles LED han adoptado gran parte de este flujo de trabajo. Pero en los archivos de películas europeas de los años 70, 80 y 90, las sombras de Derussa son visibles por todas partes. Quienes trabajan con material de archivo o ruedan en un estilo clásico seguirán encontrando o utilizando deliberadamente la Derussa, porque esta luz tiene un look propio: presente, directo, sin la suavidad de las configuraciones LED modernas. No es tanto una cuestión de superioridad técnica como de continuidad estética, y ahí reside su longevidad como referencia.