Medición previa de la profundidad de campo con apertura, distancia focal y enfoque determinados — el asistente de cámara marca la zona nítida exacta.
Antes de rodar un primer plano crítico o de trabajar con una apertura muy amplia, el foquista realiza una prueba de profundidad de campo. Esto no es un juego, se trata de conocer la zona exacta donde se encuentra el foco cuando la distancia focal, la apertura y la distancia son fijas. Con f/1.4 en 50mm, esta zona puede ser de solo 10 centímetros. Quien no lo haya medido de antemano, dispara a ciegas.
El flujo de trabajo es práctico: el foquista se posiciona con una cinta métrica o una tabla de medición a la altura de los ojos de la cámara. Mide el plano de enfoque previsto —generalmente los ojos del actor— y anota la distancia. Luego, la cámara se enfoca a esa distancia exacta, normalmente con el follow focus o manualmente. Ahora llega la toma de prueba: se rueda brevemente, se mueve la cámara un poco hacia adelante y hacia atrás para ver dónde empieza y termina el foco. El material se revisa inmediatamente en el Video Village o en un monitor pequeño. Algunos directores de fotografía ruedan en paralelo con un smartphone o una tableta —rápido y sucio, pero efectivo. Las mediciones y los hallazgos se anotan luego en el cuaderno de foco del foquista: «f/2.8, 2,5 metros = foco de 2,2 a 2,8 metros». Así sabe cuánto margen tiene el actor.
Esto se vuelve especialmente crítico con distancias focales muy largas (teleobjetivos) o aperturas extremas —ahí la profundidad de campo se reduce a milímetros. Con un 200mm a f/2, puede ocurrir que solo la punta de la nariz esté enfocada. También en primeros planos extremos, como trabajos macro en un ojo u objetos, la prueba es esencial. Algunas escenas requieren varias pruebas con diferentes posiciones o valores de apertura para asesorar al director de fotografía y al director sobre si el plano previsto es factible.
La prueba te ahorra estrés más adelante: ningún error de foco en la toma 7, ninguna discusión en la sala de montaje sobre por qué los ojos están desenfocados. Es artesanía —tranquila, metódica, profesional. Un buen foquista ve la prueba como parte de su preparación, no como un retraso.