Placa adaptadora para montar baterías V-Mount o Gold-Mount en cámaras y equipos, suministrando 5V a 15V mediante D-Tap, USB o conector cilíndrico.
Detalles Técnicos
Las placas de batería funcionan con un voltaje de entrada de 12V o 14,4V y suministran varios voltajes entre 5V y 15V a través de salidas D-Tap (XLR de 4 pines), puertos USB o conectores de barril. Las placas V-Mount utilizan tres pines de contacto con resorte para la transmisión de energía, mientras que el Gold Mount de Anton Bauer utiliza cuatro contactos. Las placas de alta calidad integran reguladores de voltaje, protección contra sobrecargas e indicadores LED de capacidad. La fijación se realiza mediante roscas de 1/4"-20 o 3/8"-16, a veces con soportes adicionales para varillas de 15 mm.
Historia y Desarrollo
Anton Bauer desarrolló el primer sistema Gold Mount en 1970 para cámaras ENG portátiles. Sony introdujo el sistema V-Mount en 1999, caracterizado por un bloqueo más robusto y mayores capacidades de corriente. RED digitalizó el mercado en 2007 con placas de batería modulares para sus cámaras DSMC. Desde 2015, las placas modernas admiten comunicación inteligente de batería a través del protocolo SMBus para indicaciones precisas de tiempo de ejecución.
Uso Práctico en Cine
En "Mad Max: Fury Road" (2015), las placas V-Mount personalizadas permitieron el funcionamiento de cámaras Blackmagic en vehículos durante jornadas de rodaje de más de 12 horas. Los operadores de Steadicam prefieren placas ultraligeras de carbono por debajo de los 200 g. Las producciones de Netflix confían en placas de batería dual redundantes para grabaciones ininterrumpidas en flujos de trabajo 8K. Las salidas D-Tap alimentan simultáneamente monitores, sistemas de radiofrecuencia y sistemas de follow focus con una potencia total de hasta 80W.
Comparación y Alternativas
El V-Mount domina en las cámaras de cine digital (ARRI Alexa, RED), mientras que el Gold Mount se utiliza principalmente en equipos ENG. Core SWX desarrolló el sistema Nano Mount en 2018 para cámaras de drones de menos de 2 kg. Las baterías integradas en cámaras de consumo no ofrecen modularidad, pero sí un diseño más compacto. Las placas con capacidad de hot-swap permiten el cambio de batería sin interrupción, pero cuestan entre 300 y 800 euros, frente a los 80-200 euros de las versiones estándar.